EL SALVADOR ES DE TODOS

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13/11/14

PACIFICO COLOMBIANO

PACIFICO COLOMBIANO

Una colección donde la cálida policromía sirve de marco para compartirnos de sus  raíces. Elizabeth Arias. Artista plástica colombiana, quien a través de su obra nos comparte sus vivencias plasmando en lienzo, las distintas manifestaciones artistas encontradas a su paso, enalteciendo la calidez y alegría propia de la cultura de la costa colombiana.  
   


Pacífico Colombiano- Por Elizabeth Arias.

Es una región con una inmensa riqueza ecológica, hidrográfica, minera y forestal en la cual se encuentran parques nacionales naturales. Es también la tierra principal de la cultura afrocolombiana y de numerosas tribus indoamericanas que fueron denominados "chocoes" por los españoles al momento de la Conquista.
El litoral pone a Colombia de frente al Océano más grande del mundo. La región está recorrida por caudalosos y profundos ríos, tales como: río Atrato, río San Juan, río Baudó, río Mira y río Patía. La orfebrería indígena encontrada por los arqueólogos muestra que el mineral siempre fue abundante y utilizado por los pueblos indoamericanos del territorio. La explotación minera es de antigua data. De esta manera, la región llegó a ser una de las principales productoras de oro durante la Colonia Española.

La inquietud que esta región del país suscitaba en mi, nació porque desde muy joven empecé a visitar estas tierras y lo que más llamaba mi atención era la nobleza y el calor humano que la gente brinda a sus visitantes, región que recorrí casi desde Panamá, hasta Tumaco de donde es oriunda mi madre. Para mí fue muy fácil integrarme porque tenía familiares viviendo en la selva chocoana que vivían de la explotación de oro para una empresa norteamericana y eso me permitió adentrarme en la selva, conocer los ríos, su cultura y los recursos para sobrevivir. Aprendí a conocer los cambios de los caudales de los ríos, viajar en canoas, lanchas provisionadas con motores de baja potencia pero que los nativos se las ingeniaban para luchar contra la corriente y poder salir de los remolinos o movimientos adversos para salir al mar. No importaba el grado de pobreza de los habitantes porque la región con todos sus encantos ofrece diversidad de paisajes y diferentes modos de vivir para gozar del entorno. Las costumbres religiosas para mi fueron de respeto por sus creencias y los ritos quedaron guardados como tesoros en mi memoria.

Pero lo más hermoso de esta región se encuentra en la misma naturaleza, sobre todo  como un regalo divino después de un torrencial aguacero y de la nada aparecen brillantes colores y el arco iris que se confunde con la vegetación originando un resplandor indescriptible que hay que vivirlo para plasmarlo como recuerdo imborrable de mi temprana memoria. Todo ese embrujo vivido combinado con las costumbres de sus gentes, su cultura y los instrumentos insigne como la Marimba de Chonta hecha de modo artesanal el cual es el instrumento más reconocido de la región y los sombreros de palma, hechos con la palma cocotera. Los estudios folclóricos de la región nos dejan apreciar las supervivencias negras, españolas e indígenas, en las danzas y cantos que hoy día se aprecian en la indumentaria que utilizan con sus colores brillantes y atuendos que combinan perfectamente en sus actuaciones y costumbres de la región.

En honor a esos recuerdos y recopilando por muchos años material para poder lograr enriquecer la obra pictórica fue así como nació la idea la cual empecé con una acuarela estando en Ladrilleros y que titulé: “Entre lágrimas y aguardiente”. Curiosamente sentí la necesidad de hacerla en ese instante porque había sol por un lado y la lluvia se acercaba del otro lado. Habíamos llevado aguardiente del Valle, bebí unos sorbos, llegó la lluvia, también la nostalgia, lloré, me sobrepuse y con el aguardiente que dejé, empecé a colorear, abrí mis ojos y en cuestión de un tiempo que no recuerdo cuanto demoré, alcancé a pintar hasta que el aguacero tornó todo de gris y el brillo del sol se había ido, quedando en mi la inquietud de seguir pintando.


Por herencia llevo en la sangre la vena artística y el amor al arte, ambas familias, la maternal y la paternal me inculcaron esta inclinación, pasión que vive en mí y de la cual no me puedo apartar.