EL SALVADOR ES DE TODOS

EL SALVADOR ES DE TODOS

29/11/11

AHTZIC - FLORES Y ESPINAS- CONVOCATORIA PARA ARTISTAS

ESTAN CORDIALMENTE INVITADOS A FORMAR PARTE DE LA INSTALACION FLORES Y ESPINAS DE LA AUTORIA DEL ARTISTA AHTZIC SILIS

si se deciden a participar en el proyecto:  Las piezas deben enviarse montadas en una superficie rígida que facilite la instalación: cartón, metal, madera, etc de un mínimo de 2mm.

Ahtzic SILIS
sculpteur/graphiste

Galerie/Atelier
6 rue Mazard
69002 Lyon
France
tel: +33 (0)4 78 62 70 82
mobile: +33 (0)6 66 52 77 57












ASAMI INVITA

28/11/11

“Celebrando las Raíces, Creando Comunidad”

La Embajada de El Salvador se complace en trasladarles invitación a “Celebrando las Raíces, Creando Comunidad”, un festival de música y poesía con la participación de los poetas de la antología “Al pie de la Casa Blanca: poetas hispanos de Washington, DC”, evento que cuenta con el apoyo y patrocinio del Centro Latino Smithsonian. Se adjunta mayor información.

1/11/11

ArteNet * Servicio internacional de información cultural * III

* Crónicas de Ahuachapán: La vida sigue adelante *

Por Mario Bencastro

Ahuachapán, fundada hace 149 años (1862), fue en tiempos precolombinos habitada por maya pokomames. Perteneció por un tiempo al país vecino Guatemala y fue el último departamento en agregarse a lo que ahora se llama El Salvador.

A pesar de su pequeñez territorial y baja densidad poblacional, la ciudad de Ahuachapán, rodeada de montañas y volcanes azules, situada a cien kilómetros de San Salvador, es de grandes contrastes sociales, económicos, políticos y étnicos. “Un paraíso pequeño y un infierno grande”, como lo denominan algunos lugareños nonagenarios que han visto serios conflictos explotar en las calles de sus barrios, como el levantamiento campesino de 1932 y la guerra civil de los años ochenta del siglo pasado, y la dolarización y las “maras” del presente.

Sin embargo, la vida en “la tierra de los ausoles” en ciertos aspectos ha cambiado poco. Los nativos aún saludan a conocidos y a extraños en la calle, se desean “buen provecho” en los comedores y restaurantes y están prestos a ayudarse con una cordialidad y hospitalidad que ha pasado al olvido en otras ciudades. Niños y adultos se tratan de “usted” y todavía pasean tranquilamente por los jardines de la plaza central frente a la imponente parroquia colonial.

Temprano en la mañana todavía se puede escuchar al panadero pregonar su mercancía y ofrecerla al cliente a domicilio. Uno puede mercar pan francés en la puerta de su casa, en piyama. Al rato pasará la mujer del queso fresco. Entonces podremos hervir el delicado café cultivado en las vecinas fincas de Ataco, y empezar el día en Ahuachapán como lo hicieran nuestros antepasados cien años atrás.

Esa mañana, las campanas de la parroquia repicaban con mayor insistencia que de costumbre.

–¿Por quién doblan las campanas? –le pregunté al panadero.

Con aire de sabelotodo, dijo:

–Una misa funeral.

Tuve la curiosidad de averiguar su punto de vista sobre el controversial Decreto 743 en que el Ejecutivo y el Legislativo coartaban el poder del Judicial pero me limité a pagarle el pan.

Por la tarde visité la iglesia y encontré al sacristán ocupado en trapear los amplios corredores. Le pregunté a quien habían dedicado la misa de la mañana.

–A don Efraín –respondió–. Es el aniversario de su muerte.

Mi tía abuela, en las vísperas de sus cien años de edad, se encargó de relatarme la vida del difunto.

Don Efraín heredó una suntuosa mansión colonial del centro de Ahuachapán de parte de su padre, don Eugenio, hijo de un antiguo hacendado de aquella zona cafetalera. Pasaba poco tiempo en la residencia, pues debía atender a sus fincas y obligaciones de la alta sociedad a que pertenecía, en que era asediado por las señoritas y damas distinguidas dispuestas a conquistar a aquel galán millonario cuyo propósito en la vida era la de un ejemplar don Juan, es decir, enamorar la mayor cantidad posible de mujeres sin casarse con ninguna de ellas.

Cuando en su mansión lo asaltaban urgentes deseos amorosos, a veces los satisfacía con su joven ama de llaves, Lucinda, cuyas relaciones procrearon a Berta. De sus noches furtivas con Milagro, la costurera, nacieron los trillizos Jesús, María y José. Sus encuentros con Celia, la lavandera, originaron a Mercedes. Y así, ninguna vasalla quedó exonerada del amor ardiente del patrón ni de amplificar la ya crecida suma de sus descendientes, todos albergados en aquella mansión, de los que sólo Berta fue reconocida legítimamente ante la alta y quisquillosa sociedad de Ahuachapán.

El día en que don Efraín se fue de este mundo la inmensidad de sus bienes se distribuyó entre la multitud de sus herederos. Berta heredó la mansión colonial y permitió que allí continuaran alojándose los sirvientes que en realidad representaban su familia y sangre, hermanos y sobrinos, convirtiéndose la bondadosa Berta en la madrina de aquella prole procreada por su padre.

También a Berta le llegó su turno de pasar a mejor vida y, según su testamento, se distribuyó la extensa mansión en partes iguales entre los miembros de la servidumbre e hijos. Algunos vendieron su parte y se marcharon de Ahuachapán para siempre. Otros fundaron allí familia, se multiplicaron, crecieron y murieron.

Con el paso del tiempo y de nuevas generaciones la antigua residencia perdió su suntuosidad. Incluso, ninguno de los habitantes de entonces recordaba a don Efraín, su ascendiente y antiguo hombre poderoso, cuya imponente mansión ahora era un descolorido y dilapidado conjunto de espacios que albergaban tiendas de baratijas, panaderías, cantinas y comedores.

Según el sacristán, la misa a don Efraín fue solicitada por un “hermano lejano” descendiente del antiguo y olvidado hacendado, quien había venido a Ahuachapán por unos días a vender una casa.

Así fue el pasado y continúa el presente en “la tierra de los ausoles”.

ArteNet * Servicio internacional de información cultural * II

* Saúl Solórzano, líder comunitario, en memoria *

Por Mauricio Alarcón.

“Todo pasa y todo queda,” reza un poema de Machado que Serrat hizo canción, “pero lo nuestro es pasar. Pasar abriendo camino, camino sobre la mar.” La comunidad Salvadoreña en Estados Unidos se mueve entre unos cuantos miles de pioneros que llegaron a esta tierra a dar múltiples aportes, que muy pocas veces se patentizan en los libros que tradicionalmente imponen la historia que ha de rezarse en las aulas ante cientos de millones de jóvenes que un día escribirán su propia historia.

Saúl Solórzano es uno de esos pioneros que llegaron al norte del continente a principios de la década de los ochentas. Aunque no incursionó en ninguna de las actividades empresariales ni de entretenimiento que han hecho famosos a muchos de sus coterráneos en estas latitudes, Saúl es uno de los que abrió camino en uno de los rubros más importantes del desarrollo económico, político y social de la humanidad: los derechos humanos y civiles de los migrantes.

Han sido las migraciones de un territorio a otro como ocurrió entre Honduras y El Salvador, del campo a la ciudad como sucede en China o de un continente a otro como paso con los que colonizaron el continente Americano, las que han causado los cambios motrices del desarrollo social. Son estas las que transforman el mundo de manera insospechada e irreversible, mezclando las razas y cambiando modos de producción y mercado. Son ellas las que hoy hacen del imperio mundial un “tigre de papel,” como lo dijera Mao Tse Tung.

Fue la empresa de defender los derechos de los forasteros, desterrados por la guerra y las políticas económicas de los países centro y norteamericanos a la que se dedicó mi amigo, hermano y compañero de muchas batallas, Saúl Solórzano. Pero cualquiera me preguntaría, pero Mauricio ¿por qué hablas de batallas si nunca has estado en guerra? Yo les diría que sí, nosotros siempre estuvimos en guerra aquí y allá, solo que, nunca llevamos armas de metal.

Las armas que siempre acompañaron a Saúl y a muchos otros luchadores de los derechos humanos fueron la verdad e inspiración de una causa, la osadía, el miedo, el valor, el amor por la vida, la ingenuidad, el humor e ingenio; y todos esos instrumentos que le son invisibles a muchos, pero que se infiltran, se integran a una situación con la efectividad necesaria para transformarla. Y en eso es que estriba su carácter revolucionario, no en la retórica.

Aunque la falta del amigo me recuerda a diario su presencia en mi vida, también me he tomado el tiempo para reflexionar sobre sus desaciertos, que también son aleccionadores. El riesgo mayor de todo luchador es que al convertirse en administrador de lo ganado, repita el sistema cuestionado, sin haber probado su propuesta de solución. Conociendo a Saúl y su conciencia de acciones, creo que él se murió en su umbral de activista gerente a gerente efectivo. No estoy con esto evaluando su persona, ni su labor de director ejecutivo de una empresa no lucrativa, porque eso le corresponde a cada una de las personas que se relacionaron con el individualmente y sus colegas y directores de su trabajo.

A Saúl le correspondía conjugar el rol de su organización y el de sí mismo con el momento político y económico que vive el país, especialmente en el área filantrópica y de servicios comunitarios públicos. Al momento de su partida el estaba reinventándose como tantas otras veces, pero esta era la más difícil. Su organización había llegado a la mayoría de edad en el momento que él se convertía en marido y padre, y el país niega derechos a los inmigrantes a pesar de todas las esperanzas que estos hayan puesto en el actual gobierno. Su experiencia deja claro que no se puede triunfar individualmente sin transformar el entorno, porque sería como “arar el porvenir con viejos bueyes.”

Adiós hermano, el tiempo dirá si lo sólido de tu edificación correspondió a tu esfuerzo.

* Lanzamiento de antología de narrativa en español en EEUU *
Por Fernando Olszanski

Cuando hablamos de literatura en español en Estados Unidos, es imposible no pensar en el concepto de un nuevo género netamente latinoamericano. Al igual que el género del dictador o el realismo mágico, la literatura del inmigrante o del desarraigo como se prefiere llamarla, pertenece en exclusividad a una expresión latinoamericana dentro de los Estados Unidos.

Desde hace tiempo aparecen colecciones de relatos que intentan reflejar el lado latino del país del norte, el lado que habla español. Y hoy en día es más que urgente declarar que la creación literaria en nuestro idioma en este país goza de muy buena salud y está en constante evolución.

Nuestra América, Antología de narrativa en español en Estados Unidos, editada por José Castro Urioste y Fernando Olszanski, que incluye a 17 de los mejores escritores latinoamericanos radicados en Estados Unidos, entre ellos: Mario Bencastro, Alicia Borinsky, Mirta Corpa Vargas, Ricardo Chávez Castañeda, Ariel Dorffman, Teresa Dovalpage, Roberto Fernández, Isaac Goldemberg, Miguel Gómez, Eduardo González Viaña, Ana Merino, José Montelongo, Eduardo Paz Soldán, Rose Mary Salum, Enrique del Risco, Jesús Torrecillas, además de los editores, es una muestra más de la evolución de esta literatura.

Esta antología de cuentos tiene la posibilidad de convertirse en un clásico instantáneo, no solo por la calidad de los escritores participantes, sino por la necesidad de representar nuestra presencia en esta parte del mundo.

Comentario de contra tapa:

Diecisiete voces de escritores que escriben en español en los Estados Unidos se unen en este concierto de cuentos, donde la identidad de los personajes es tan marcada que trasciende a las situaciones que les dan vida.

Esta antología, de historias en español sobre el universo latino de Estados Unidos, pretende no solo dar cuenta de la diversidad y riqueza literaria que se viene desarrollando en nuestra lengua en este país, sino que también se intenta — aunque sea con un granito de arena— dar cuenta de la formación de una identidad latina.

Editada por la nueva editorial Linkgua USA Tres Aguas, la presentación de Nuestra América, Antología de narrativa en español en Estados Unidos, se llevará a cabo en la Feria Internacional del Libro de Miami, del 13 al 20 de noviembre de 2011.

* Colectivo Literario Alta Hora de la Noche *
Por Daniel Joya

“Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendría la muerte y el reposo.” --Roque Dalton.

Hay diversas maneras de iniciar una tertulia; sin embargo, para estos amantes de la poesía, comenzar las reuniones repitiendo las palabras del poeta mártir de la revolución es como una manera de tributar cariño y respeto al desaparecido Roque Dalton. Alta hora de la noche es un colectivo de escritores surgido en 2010 en el área metropolitana de Washington DC, con el propósito de sistematizar, enriquecer y proyectar la literatura en general y la poesía en particular de la diáspora salvadoreña.

“…Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla”

El colectivo literario se congrega una vez al mes para intercambiar noticias del quehacer cultural, planificar y compartir ricas lecturas, así como coordinar los siguientes esfuerzos. Componen la agenda de sus reuniones los informes del mes, las lecturas individuales y por supuesto, el degustar de exquisitas comidas, buen vino y suculentas conversaciones hasta altas horas de la noche. No es por casualidad que el colectivo decidiera retomar el nombre de uno de los poemas de Roque, como tampoco es por el azar que los siete miembros coincidan en ser salvadoreños que desde la distancia siguen amando a su país, mucho menos es accidental que todos compartan los ideales progresistas por los que el mismo poeta ofrendó su vida.

“…Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas, Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta”

Y en esas fiestas mensuales de musas y composiciones desfila, casi siempre al inicio, la poesía atrevida de Emilio Monzón, quien con su estilo propio de abordar el tema del amor ha logrado ser reconocido como El Poeta Erótico, que con su canto, eleva su devoción por la mujer a un nivel sublime y deliciosamente lírico. Emilio ha escrito por décadas; no obstante, la belleza de sus poemas, en su afán de seguir pariendo versos poco se había interesado por hacerlos llegar hasta el pueblo para el que escribe. Luego, también el anfitrión por default, padre de la iniciativa de formar el colectivo, Vladimir Monge, deleita con sus retazos de vida campestre, el develar de sus sentimientos más íntimos, su peregrinar entre otros pasajeros en el tiempo, sus constantes reseñas sobre la producción de grandes de la poesía y datos curiosos en el mundo del arte. Vladimir es un investigador empecinado en y por el arte que disfruta ofreciendo su hogar para las reuniones del colectivo. Es un anfitrión nato encarnando la substancia del colectivo.

“No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio"

Un silencio adonde Bessy Blanco trató infructuosamente de esconder sus versos, dedicados al amor Eros, a la feminidad, a la entrega desprejuiciada al hombre que sacude sus hormonas, pero que también escribe a los aspectos sociales que por repetitivos pareciese que no calaban en la ex fiscal, pero ahora afloran con el mismo impacto que cuando le hacían dirigir la investigación del delito. No son once, sino quince letras que en el alma y memoria de Marisol Flamenco revolotean desde un alma joven para mezclarse en infinitas combinaciones que transmiten pasión, ardor espiritual y también juventud a los escritos de esta talentosa miembro del colectivo, quien además de escribir hace teatro y enseña actuación. Marisol, la más joven del grupo, dejó a temprana edad su país para ir en pos de su sueño de artista, modelo y poeta.

“No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto: desde la oscura tierra vendría por tu voz”

Restan los escritos de Carlos Parada, un erudito de la literatura, autoridad en la materia, merecidamente reconocido en diversos círculos intelectuales, quien después de enseñarnos que para eso es la palabra, nos comparte de sus inspiraciones al pie de la casa blanca. Carlos, con su ansiedad por el aprender constante se nutre revisando literatura para luego encantarnos con toda una variedad de escritos serios y profundos que, a veces, contagiado por el ritmo hip hop rompen con el formato rígido de las lecturas poéticas. Mientras todos leen, Grego Pineda, prefiere participar hasta el final, pretendiéndose un centauro ciego, que observa atento cada detalle, devorando uno a uno los versos, haciendo las observaciones puntuales y por supuesto, regalando al final de sus reflexiones con calidad estética donde se delata como un hombre común, sufrido en lo inesperado, amante de los libros y la música clásica, pero ante todo sensible e inspirado en el drama humano.

"No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre. Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre”

Y por ahora no diré mi nombre, porque después de navegar en los sueños de un callejero, sigo deportado del cambio que nunca vino a mi país, todavía nostálgico y evocando mis enredos de amor a la sombra del dólar. Yo, el séptimo miembro, un disfrutador de las inspiraciones compartidas en Alta Hora de la Noche.

¡Salud camaradas poetas!

“La Diáspora Opina” - http://diasporaopina.blogspot.com/

ArteNet * Servicio internacional de información cultural *

ArteNet * Servicio internacional de información cultural *

Puerto Santa Lucía, Florida, 1º de noviembre de 2011.

En esta edición:
1. Rafael Lara-Martínez: Premio Nacional de Cultura 2011 (SECULTURA)
2. Washington Capital Literaria (Christopher Sten)
3. Saúl Solórzano, líder comunitario, en memoria (Mauricio Alarcón)
4. Lanzamiento de antología de narrativa en español en EEUU (Fernando Olizansky)
5. Colectivo Literario “Alta Hora de la Noche” (Daniel Joya)
6. Crónicas de Ahuachapán (Mario Bencastro)

* Rafael Lara-Martínez: Premio Nacional de Cultura 2011 *

Luego de semanas de deliberación, la Secretaría de Cultura de la Presidencia (SECULTURA) se complace en anunciar que el Dr. Rafael Lara-Martínez es el ganador del Premio Nacional de Cultura 2011, que en este año está dedicado al Bicentenario.

Esta edición busca reconocer a personas que se han destacado en los últimos años por la cohesión social y el fortalecimiento de la identidad nacional y el sentido de pertenencia.

"Por su aporte a la cultura, a la investigación académica, a la comprensión de nuestra herencia, a la reflexión sobre nuestra identidad, a la crítica poética y literaria, al entendimiento de la lengua prehispánica, entre otras grandes metas alcanzadas, el ganador del Premio Nacional de Cultura Bicentenario es el Dr. Rafael Lara-Martínez", explicó el Secretario de Cultura, doctor Héctor Samour.

El Premio Nacional de Cultura, considerado como el máximo galardón que el Gobierno entrega en esta rama, es adjudicado a aquellas personas o instituciones que con dedicación y originalidad han desarrollado o desarrollan labores de trascendencia para el proceso cultural en nuestro país. Su entrega dio inicio en 1976. Entre los primeros laureados destacan Jorge Lardé y Larín, José Mejía Vides, Toño Salazar y Pedro Geoffroy Rivas.

El Premio será otorgado al Dr. Lara-Martínez por su riguroso trabajo enfocado al rescate de la memoria histórica así como su contribución al abordaje del tema de la etnicidad por medio de estudios lingüísticos y socio-culturales. El galardonado recibirá como estímulo $5 mil, una medalla de oro y un diploma de honor, firmado por el Presidente de la República y por el Secretario de Cultura.

En el 2010, el Premio le fue entregado al Dr. Jorge Lemus Sandoval, Director del Departamento de Investigaciones de la Universidad Don Bosco, quien ha dedicado tiempo e investigaciones para el desarrollo y promoción de lengua náhuat, así como su preocupación y dedicación por crear condiciones que garanticen un recambio generacional de náhuat-hablantes.

Sobre el premio de este año, el doctor Samour señaló que "esto debe interpretarse también como un premio a la diáspora, como él bien me ha comentado. Ese segmento poblacional que desde fuera de nuestro país ha aportado tanto a nuestra realidad, en el sentido más práctico como la economía y en el sentido del crecimiento intelectual y humano. Nos sentimos muy complacidos de anunciarlo, y de poder darnos por satisfechos ante la gran decisión que había que tomar para esta conmemoración".

El Dr. Rafael Lara Martínez recibirá el honroso galardón este próximo 3 de noviembre en el Salón de Honor de Casa Presidencial. El evento será presidido por el Sr. Mauricio Funes, Presidente de la República y por el Dr. Héctor Samour, Secretario de Cultura de la Presidencia.

El Dr. Rafael Lara Martínez ha escrito ensayos y editado libros sobre la obra del poeta Roque Dalton. Estudió lingüística en México y Francia, donde completó su doctorado. Realizó estudios de pos doctorado en literatura latinoamericana en Carolina del Norte. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre literatura centroamericana y lenguas indígenas en varios países. Actualmente se desempeña como Profesor de Literatura en el Instituto Tecnológico y de Minas de Nuevo México, Estado Unidos.

* Washington Capital Literaria *
La capital de EEUU vista a través de algunos de los mejores escritores. Salvadoreño Mario Bencastro representa a autores latinoamericanos.

Capital Literaria (Antología). Editor Christopher Sten. The University of Georgia Press. Julio 2011
424 páginas ISBN 978-0-8203-3836-1 Inglés.

Washington DC ha sido por mucho tiempo imán para escritores y objeto de interés y fascinación para ensayistas, novelistas y poetas. La antología Capital Literaria (“Literary Capital”) ofrece un irresistible retrato de la ciudad a través del trabajo de setenta autores que datan desde la época naciente de EEUU como Abigail Adams y Washington Irving hasta contemporáneos como Edward P. Jones y Joan Didion.

Organizada por períodos y temas, esta antología comienza con la fundación de Washington en 1800 y se extiende hasta los primeros años del siglo XXI. En la introducción Cristopher Sten, el editor, explora dos amplias categorías: escritura histórica centrada en política y escritura sobre la vida de los habitantes, teniendo como escenario al Washington oficial.

El profesor Sten también define un grupo de “escritores washingtonianos”, autores nativos y naturalizados que han dedicado bastante de su trabajo a la ciudad: Frederick Douglass, Henry Adams, Jean Toomer, John Dos Passos, Gore Vidal, Ward Just y Susan Richards Shreve, entre otros.

El libro incluye cartas, ensayos, relatos, poemas y fragmentos de novelas y documentos históricos por una amplia selección de renombrados escritores norteamericanos y extranjeros como Nathaniel Hawthorne, Charles Dickens, Alexis de Tocqueville, Louisa May Alcott, Walt Whitman, Mark Twain, Sinclair Lewis, Norman Mailer, Mary McCarthy y Joseph Heller. También incorpora trabajos de reconocidos escritores afroamericanos como Booker T. Washington, Paul Laurence Dunbar, Jean Toomer, Sterling A. Brown, Langston Hughes, May Miller, Ralph Ellison and Marita Golden.

Mario Bencastro, escritor salvadoreño que residió por muchos años en Washington y cuya novela Odisea del Norte documenta la emigración salvadoreña a esa ciudad en los años ochenta como consecuencia de la guerra civil, fue seleccionado para esta histórica antología, la cual reproduce los capítulos primero y segundo de Odisea del Norte. La inclusión de la obra de Bencastro en esta importante antología –único autor latinoamericano seleccionado– demuestra que la comunidad salvadoreña es parte importante e innegable de la historia y de la literatura de Washington DC.

James Fallows, corresponsal nacional del periódico The Atlantic, afirma que “La antología Capital Literaria es grande en concepto y aún mejor en ejecución. Christopher Sten ha seleccionado hábilmente una variedad de clásicos y contemporáneos, de literatos y narradores, de elogiosos y denunciatorios, en una escritura sobre la vida y las costumbres en Washington. En una palabra justa, esta antología puede elevar la estima de Washington ante los ojos del público. En el mundo real, esta colección representa una estupenda lectura.”

Por otro lado, John Stauffer, Decano de la Facultad de Historia y Civilización Americana y Profesor de Inglés en la Universidad Harvard, declara que “La antología Capital Literaria es una guía indispensable para conocer la literatura, cultura e historia de Washington DC. Aquí, finalmente, tenemos un libro que revela a la capital de EEUU en toda su gloria y su cursilería, demostrando por qué ha sido “un imán para escritores” como lo describe Christopher Sten en su magnífica introducción. Con su brillante selección de textos, es uno de los mejores libros sobre la literatura de una ciudad.”

Christopher Sten, el editor de la antología Capital Literaria, es Profesor de Inglés en la Universidad George Washington. Es co editor de “Whole Oceans Away: Melville and the Pacific” y autor de otros tres libros.